Cuando el smartwatch entra al consultorio

Tecnología en Salud · Medicina Interna 8 jun 2026 6 min de lectura

Cuando el smartwatch entra al consultorio

El paciente llega con datos. ¿Quién traduce eso en salud?

Abres la app antes de entrar a la sala

Abres la app en el camino. Frecuencia cardíaca en reposo 58, VO2 máx 41, sueño “malo” tres noches seguidas, puntaje de estrés “elevado”. Deslizas el teléfono hacia mí y me preguntas qué pienso de todo esto.

Voy a explicar cómo leo ese panel cuando entra al consultorio, sin reverenciarlo y sin descartar lo que vale.

Smartphone con panel de salud mostrando frecuencia cardíaca, sueño y actividad.

Lo que tiene más peso

Algunas de esas medidas tienen peso clínico y confiabilidad real.

La frecuencia cardíaca en reposo es una de ellas. En una gran revisión reciente de 82 estudios con más de 430 mil participantes, la estimación del reloj fue casi idéntica a la del electrocardiograma (ECG).1 Esto importa porque, aunque cada lectura individual oscile, un aumento sostenido a lo largo de semanas sin motivo claro vale una conversación para entender lo que hay detrás.

Algunos relojes también tienen alarmas que se disparan cuando detectan pulso irregular. En 2019, un estudio con más de 400 mil personas mostró que, cuando esa alarma llevó a la investigación médica, en una parte significativa de los casos se confirmó una arritmia.2 El aparato no diagnostica, levanta la hipótesis, y para quien es asintomático suele ser la primera señal para buscar evaluación.

La variabilidad de la frecuencia cardíaca (HRV), métrica que se puso de moda recientemente, es la variación fina de tiempo entre un latido y otro, ligada a nuestro sistema nervioso. Tiene base sólida como predictor de salud cardiovascular,3 y los aparatos la miden con precisión razonable en reposo o durante el sueño. Pero tu HRV individual depende de edad, entrenamiento reciente, hidratación, café, de la discusión que tuviste en el trabajo media hora antes. Comparar tu número con el de otra persona rara vez tiene sentido. Evaluar las tendencias a lo largo del tiempo, en cambio, puede dar una visión objetiva de cómo tu día a día está repercutiendo en tu cuerpo.

En el uso más obvio, los relojes cuentan el total de pasos del día de forma confiable (suelen subestimar hasta cerca del 10% en la vida real), pero la tendencia semanal se captura. Más que medir, también pueden estimular mayor actividad: estudios grandes muestran que usar el aparato aumenta en promedio cerca de 1.800 pasos por día, y ese efecto se sostiene mejor cuando viene acompañado de un plan y soporte profesional.4 Esto importa porque la actividad en el día a día, y no solo el tiempo de gimnasio, es uno de los factores más importantes en salud a largo plazo.

En cuanto al sueño, los aparatos son confiables para distinguir vigilia de sueño, y ese es el punto más sólido de la medición de sueño en la muñeca. Eso los hace útiles para captar la regularidad en el horario de dormir, y estudios largos con más de 60 mil personas mostraron que esa regularidad está claramente asociada a menor riesgo de muerte y de enfermedad cardiovascular, con fuerza similar o mayor a la de la duración total del sueño.

Mujer durmiendo con smartwatch en la muñeca, pantalla nocturna.

Lo que vale relativizar

A pesar de esa confiabilidad para distinguir vigilia de sueño, el detalle por fase del sueño es otra historia. En 2025, un estudio comparó seis aparatos de muñeca con la polisomnografía, el examen patrón-oro realizado en laboratorio con varios sensores, y encontró concordancia apenas razonable cuando se trataba de REM, sueño profundo o arquitectura de la noche.5 Es lindo abrir la app por la mañana y ver tiempo de REM, sueño profundo y nota general de la noche. Pero la relevancia clínica de las fases del sueño todavía no es capturada por el número que aparece en el reloj.

El VO2 máx, otra métrica en alza en el mundo wellness, mide tu capacidad aeróbica, es decir, cuánto oxígeno usa el cuerpo cuando se ejercita, y es uno de los valores que viene mostrándose ligado a mayor longevidad. Algunos relojes no solo dicen tu valor de VO2 máx, sino que en algunos entrenamientos dan puntaje en vivo (+2! −1! +3!) de cuánto estás mejorando o empeorando en ese mismo momento. Pero, incluso en los algoritmos mejor hechos, el error a nivel individual ronda el 10%, con sobreestimación o subestimación dependiendo del aparato y de la forma de medir, y la INTERLIVE Network (red internacional de investigación en wearables) concluyó que ese error a nivel individual es demasiado grande para uso deportivo o clínico.6

La oximetría (lectura de la saturación de oxígeno en sangre, que se hizo conocida en la pandemia) funciona bien en piel clara y mal en piel más oscura. Un estudio en el NEJM mostró que pacientes de piel negra hospitalizados tuvieron cerca de tres veces más episodios de hipoxia oculta, es decir, saturación real baja que el oxímetro leía como tranquila, comparados con pacientes blancos.7 Lamentablemente, ese error de medición ya existe en los oxímetros de hospital, y se hace aún mayor en el reloj.

El último ítem es el puntaje de estrés, y aquí me detengo. Ese número suele ser un cálculo derivado de HRV, FC y actividad. Una revisión que reunió decenas de estudios sobre el tema, publicada en 2024, mostró que no hay referencia fisiológica robusta para validar eso: ninguna medida única del aparato (ni del laboratorio) tiene hoy la capacidad de definir “estrés” con solidez.8

Y esa parte es la que suelo decir a los pacientes que llegan con la captura de pantalla del puntaje: el estrés, en el consultorio, yo lo evalúo por historia clínica. No hay examen de sangre que responda esa pregunta. Se ha vuelto moda, incluso en consultorios, pedir cortisol salival o paneles hormonales para evaluar nivel de estrés, pero el cortisol oscila con sueño, comida, entrenamiento, hora del día, y un valor fuera del rango no dice que estés estresado. Los exámenes de laboratorio que existen tienen capacidad de identificar enfermedades específicas, pero no las variaciones que podrían reflejar estrés en el día a día. La limitación aquí no está solo en el gadget. Está en el estado del arte.

Cuándo el dato se convierte en consulta

La pregunta correcta es si el patrón cambia alguna decisión.

En mi lectura, algunos patrones cambian. Alarma de pulso irregular persistente en quien nunca tuvo registro previo suele llevarme a pedir un examen de confirmación. Caída sostenida de capacidad aeróbica en quien entrena de forma constante pide contexto, así como frecuencia cardíaca en reposo que sube y se mantiene alta sin motivo claro. Sueño sistemáticamente en horarios distintos a lo largo de la semana es dato de hábito, no puntaje de la app, y tiene peso clínico real.

La lectura que yo hago es simple. El reloj es bueno para detectar tendencia y levantar sospecha. No es bueno para diagnóstico, es pésimo para traducir estrés y para medidas que dependen de la piel. Quien lo usa bien lo usa para notar cambios en el propio patrón, no para perseguir números.

La consulta, cuando funciona, es donde eso cobra sentido. El dato bruto se vuelve hipótesis, y la hipótesis puede volverse investigación o descarte. Por cierto, el descarte es tan importante como la confirmación, porque devuelve la tranquilidad.

El dato es tuyo. La interpretación es decisión clínica.

Sobre la autora
Dra. Andrea Yamasato

La Dra. Andrea Yamasato es médica especialista en Medicina Interna por el Hospital das Clínicas da FMUSP, posgraduanda en Medicina del Estilo de Vida en el Hospital Israelita Albert Einstein. Atiende adultos en São Paulo con foco en medicina preventiva, diagnóstico integrado y seguimiento longitudinal.

CRM-SP 206.041 · RQE 125.152
Referencias
  1. Lambe R, Baldwin M, O’Grady B, Schumann M, Caulfield B, Doherty C. The accuracy of Apple Watch measurements: a living systematic review and meta-analysis. npj Digit Med. 2025. doi:10.1038/s41746-025-02238-1 Revisión sistemática viva con 82 estudios y más de 430 mil participantes: estimación de la FC en reposo por el reloj con diferencia próxima a cero comparada con el ECG.
  2. Perez MV, Mahaffey KW, Hedlin H, et al. Large-scale assessment of a smartwatch to identify atrial fibrillation. N Engl J Med. 2019;381(20):1909–1917. doi:10.1056/NEJMoa1901183 Estudio Apple Heart Study con más de 400 mil personas: la alerta de pulso irregular del smartwatch confirmó arritmia en una parte significativa de los casos investigados.
  3. Hillebrand S, Gast KB, de Mutsert R, et al. Heart rate variability and first cardiovascular event in populations without known cardiovascular disease: meta-analysis and dose–response meta-regression. EP Europace. 2013;15(5):742–749. doi:10.1093/europace/eus341 Metaanálisis con dosis–respuesta: la HRV como predictor sólido de evento cardiovascular en poblaciones sin enfermedad cardiovascular conocida.
  4. Ferguson T, Olds T, Curtis R, et al. Effectiveness of wearable activity trackers to increase physical activity and improve health: a systematic review of systematic reviews and meta-analyses. Lancet Digit Health. 2022;4(8):e615–e626. doi:10.1016/S2589-7500(22)00111-X Revisión de revisiones: usar wearable aumenta en promedio ~1.800 pasos/día, con un efecto más sostenido cuando hay un plan y apoyo profesional.
  5. Schyvens A-M, Peters B, Van Oost NC, et al. A performance validation of six commercial wrist-worn wearable sleep-tracking devices for sleep stage scoring compared to polysomnography. Sleep Adv. 2025;6(2):zpaf021. doi:10.1093/sleepadvances/zpaf021 Comparación de seis wearables con polisomnografía (estándar de oro): concordancia apenas razonable para el REM, el sueño profundo y la arquitectura del sueño.
  6. Molina-Garcia P, Notbohm HL, Schumann M, et al. Validity of estimating the maximal oxygen consumption by consumer wearables: a systematic review with meta-analysis and expert statement of the INTERLIVE Network. Sports Med. 2022;52(7):1577–1597. doi:10.1007/s40279-021-01639-y Statement de la INTERLIVE Network: el error individual de VO2 máx en wearables ronda el 10%, demasiado grande para uso deportivo o clínico a nivel individual.
  7. Sjoding MW, Dickson RP, Iwashyna TJ, Gay SE, Valley TS. Racial bias in pulse oximetry measurement. N Engl J Med. 2020;383(25):2477–2478. doi:10.1056/NEJMc2029240 Pacientes negros hospitalizados con cerca de tres veces más episodios de hipoxia oculta detectados al comparar con la gasometría arterial — fallo de los oxímetros en piel oscura.
  8. Pinge A, Gad V, Jaisinghani D, Ghosh S, Sen S. Detection and monitoring of stress using wearables: a systematic review. Front Comput Sci. 2024;6:1478851. doi:10.3389/fcomp.2024.1478851 Revisión sistemática: ninguna medida única (del dispositivo o de laboratorio) tiene hoy la capacidad de definir “estrés” con solidez.